Las revueltas árabes y la lógica Occidente-Medio Oriente. Una visión comparativa con América Latina. Por Felipe Ponce de León.

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INTRODUCCIÓN (Versión completa en PDF)

Para quien se interese por la historia o las ciencias sociales en general es una verdad irrefutable que los libros de historia, sean del período y la región que sean, chorrean litros de sangre. El propio Marx ha afirmado que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases. Diversos intereses se encuentran y entran en conflicto permanentemente: guerras, conquistas, invasiones, dictaduras, revoluciones. El Medio Oriente no es una región ajena a esto. Por el contrario, muy frecuentemente recibimos noticias con hechos violentos provenientes de esa zona que aparenta ser más conflictiva que otras. Pero, ¿es el Medio Oriente una región especialmente más conflictiva que otras? ¿Qué hay detrás de esa conflictividad aparentemente endógena? Por otro lado, al hablar de Medio Oriente, ¿no estamos analizando esa región geopolítica desde la óptica de Occidente, si nos permitimos utilizar este término para referirnos a las grandes potencias occidentales (básicamente Europa y Estados Unidos)? Porque al utilizar la expresión Medio Oriente u Oriente Próximo o Levante, todas ellas son conceptualizaciones geográficas eurocéntricas. Estos términos marcan su posición geográfica desde la visión de Europa. Como sostiene Pedro Brieger (1991: 19), “nuestra herencia cultural europea nos lleva a utilizar terminologías afines a una idea eurocentrista”. Por lo tanto, si bien vamos a utilizar esas expresiones de modo genérico para referirnos a la zona no queremos dejar de problematizar dicha conceptualización, lo que nos permite poner en primer plano el papel dominante de Occidente como constructor de discurso. En este sentido, es de nuestro interés analizar la mirada occidentalista construida sobre Medio Oriente. En la época moderna, Europa (y luego Estados Unidos) ha sido el centro, la potencia, y el resto la periferia, las colonias, los dominados. Allí podemos ubicar el nacimiento de la antropología como disciplina social creada en las potencias coloniales y encargada de estudiar al otro, al que es necesario conocer para dominar. Desde entonces podemos decir que Occidente nos atraviesa, determina nuestra identidad, nuestra forma de pensar y de pensarnos, moldea nuestra propia visión del mundo. Y decimos nos atraviesa porque nosotros, como latinoamericanos, también estamos atravesados por los intereses de las potencias occidentales. En ese sentido, resulta interesante trazar un paralelismo entre la historia de América Latina y la de Medio Oriente. Se trata de dos regiones geopolíticas históricamente subordinadas y dominadas por Occidente, primero Europa y actualmente desde la posguerra la hegemonía de Estados Unidos. En la actualidad parece haber un despertar de los pueblos de ambas regiones que buscan ser protagonistas de sus propias historias. Los gobiernos latinoamericanos progresistas con participación ciudadana, producto de luchas contra los neoliberalismos imperantes, por un lado, y aunque en un contexto distinto, las revueltas árabes de poblaciones movilizadas frente a los regímenes que gobiernan la región, nos permiten hacernos la pregunta: ¿es posible relacionar ambos procesos bajo una misma lupa? …

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