Juan Moreira, por Julio Sofía

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De entre los muchos personajes que están emparentados con la historia de Lobos, rescatamos hoy a Juan Moreira, por ser su vida un paradigma de las injusticias cometidas con el gaucho argentino.

Juan Manuel de Rosas le dio una carta a Moreira para que se la entregara a un oficial de la “Mazorca”, el oficial leyó la carta y cumplió de inmediato la orden del tirano: fusilar al portador de la misiva. Asi murió el padre de Juan Moreira.

Juan Moreira nació y se crió en el hoy partido de La Matanza, antes llamado “Matanzas”, a secas. Llevó una vida tranquila y pacífica por mas de treinta años, los que dedicó a trabajar duramente hasta conseguir su propio rancho, unas cuantas cabezas de ganado vacuno y ovino, y algunas hectáreas de campo que dedicó a la siembra. Era Moreira un hombre alto, muy bien conformado fisicamente, de buen trato y diestro en la guitarra, ajeno a las pulperías y poco amigo del alcohol fue muy bien visto por “la Vicenta” , de quien se enamoró y casó con el absoluto consentimiento del padre de la Vicenta, un hombre muy respetado por quellos días. Este casamiento sería el inicio de todas las desgracias de Moreira, porque de la misma mujer se había enamorado el “Teniente Alcalde” de la zona, conocido como Don Francisco, quien a partir de ese acontecimiento, comenzó a persegir a Moreira con multas por diversas razones que pocas veces tenían que ver con la realidad. Así, lo multaba por supuestas faltas a su llamado, por hacienda que destruía sembrados vecinos, etc. La primera multa fue por la fiesta de la noche de bodas, hecha sin autorización del Teniente Alcalde y la suma requerida fue de $500. Por esos días, Moreira había prestado a Sardetti, almacenero del pueblo, la suma de $10.000 que éste usaría para la compra de frutos del país y harto de pedirle la devolución del dinero prestado, sin ninguna documentación, según la usanza de la época entre gauchos de palabra, denunció ante Don Francisco la situación para que el Teniente Alcalde instara al pago ante Sardetti. No sabemos si en acuerdo o no con Don Francisco, Sardetti negó la cuenta y Moreira fue castigado con 48 horas de “cepo” acusado de ladrón por reclamar lo que no era suyo. Esta situación colmó la paciencia de Moreira, quien le juró a Sardetti una puñalada por cada mil pesos que le debía. Moreira cumplió su palabra en un duelo a cuchillo que tuvo lugar en el mismo almacén de Sardetti, y al otro día, luego de una noche errante, volvió a su rancho y se enfrentó a Don Francisco y cuatro soldados que esperaban la vuelta de Moreira para prenderlo. Del enfrentamiento resultó muerto Don Francisco y dos de los soldados.

A partir de allí comenzó la desgraciada vida de Moreira. Extremadamente hábil en la pelea a cuchillo, enfrentó y venció en desigual pelea, a partidas de milicos que lo buscaban, lo que le dio una fama de guapo tal, que muchos lo desafiaban con el único objeto de vencerlo y acrecentar asi, su gloria personal. Nadie pudo con Moreira. Un caballo overo bayo, obsequio de Alsina, un perro cuzco, un poncho, la daga y dos trabucos era toda la fortuna que Moreira tenía por aquellos tiempos. Dormía siempre a cielo abierto, donde el “Cacique”, su perro, oficiaba de guardián ladrando ante cualquier movimiento, jamás desensillaba y solamente aflojaba la cincha de los aperos para una rápida montura si era necesario. Erró por los partidos de Navarro, Las Heras, Lobos, 25 de Mayo y pasó algún tiempo en las tolderías del Cacique Coliqueo, y según nos cuenta Eduardo Gutierrez en la biografía de Moreira, evitaba toda pelea y siempre mató en duelos criollos a  los que accedía como último recurso después de inúmeras provocaciones y en defensa de su propia vida. Sirvió de guardaespaldas a políticos a cambio de la nunca cumplida promesa de “limpiar su prontuario”.

En abril de 1874, siendo Juez de Paz de Lobos, Casimiro Villamayor, por orden de Mariano Acosta. gobernador de la Provincia de Buenos Aires, una partida de 25 hombres al mando del comandante Bosch pertenecientes a la Policía de Buenos Aires, lo embosca, merced a la traición del Cuerudo, en el almacén y pulpería “La Estrella”, ubicada en lo que es hoy el Sanatorio Lobos, en la intersección de las calles Chacabuco y Cardoner. Juan Moreira pelea como fiera contra toda la partida y ya estaba a punto de saltar la pared que se interponía entre los milicos y el overo bayo cuando la bayoneta del sargento Chirino, oculto tras el brocal del patio de la pulpería, se le incrusta en la espalda perforando su pulmón izquierdo, Moreira alcanza a dispararle con el trabuco a Chirino, quien pierde un ojo, cae de la empalizada enfrenta de nuevo a la partida, alcanza a herir a Eulogio Varela y luego de dos vómitos de sangre muere un hombre leal y valiente víctima de circunstancias parecidas a tantos gauchos argentinos.

Fue enterrado en el cementerio de Lobos, y en el Museo Juan D. Perón de nuestra ciudad, se pueden ver algunos efectos personales del legendario Juan Moreira, tales como su facón, o el cráneo del valiente gaucho.

Dejó un hijo del mismo nombre, una mujer a quien amó con la misma pasión con la que peleó y una historia que no debe ser olvidada.

Facones y Dagas de Juan MoreiraCraneo de Juan Moreira
Estos elementos se encuentran exhibidos en el Museo Juan D. Perón

Fuente:  Infolobos, 10 de abril de 2.003

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