Casco de la Estancia La Candelaria, el gran castillo lobense.

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Transcurría 1840 cuando don Orestes Piñeiro compró los primeros lotes de campo en el partido de Lobos. Luego éstos formarían, en 1890, la estancia La Candelaria, llamada así en honor a su esposa, Candelaria del Mármol.

En el km 114,5 de la ruta 205, partido de Lobos, el establecimiento transpira historia por todos los poros: en su parque, diseñado por el paisajista Carlos Thays con 250 especies de árboles; en su castillo, construido por el arquitecto Favre, terminado en el año 1900; en su capilla de 1936, donde descansan los restos de todos los personajes de esta historia.

Largas avenidas de árboles, arroyos artificiales, puentes y esculturas: las 100 hectáreas de parque son todo lo que se imagina un viajero de lo que fue la prosperidad de las estancias bonaerenses.

Detrás de los árboles -casuarinas, araucarias chilenas, eucaliptos de 20 metros de altura, palmeras, pinos, plátanos y muchos otros- asoman las torres del castillo de Manuel Fraga, marido de Rebeca Piñeiro del Mármol de Fraga, hija adoptiva de Candelaria. En sus viajes él vio un castillo en el valle del río Loire, Francia, y lo quiso tener en su campo.

Entonces contrató al arquitecto francés de moda, un tal Favre, y al ebanista holandés que construyó todos los interiores. De estilo ecléctico, francés en la fachada, nórdico- europeo en sus torres, para construir el edificio se trajeron casi todos los materiales de Europa.

Cortinas bordadas que se vuelven amarillas por el paso del tiempo desde donde es posible escuchar el canto de los pájaros. Brillan los pisos de madera y mármol, con guardas de mayólicas, y también las arañas de cristal de Murano, y la mesa de billar inglesa en una sala con el cielo raso en yeso tallado y pintado a la hoja: detalles increíbles de lujo en una construcción fastuosa de la otrora próspera Argentina.

Rebeca, igual que su madre, no tuvo hijos. A su muerte, la estancia pasó a manos de su cuñado Roberto Fraga, y al morir éste, a sus 6 hijos. Distintas circunstancias, entre las cuales no faltó la mala suerte, hicieron que el campo fuera nuevamente vendido a sus actuales dueños. La Candelaria se dedica al turismo hace 10 años.

SIN HORARIOS

Los administradores imponen el criterio del laissez-faire : las personas pueden disfrutar sin horarios, salvo para alimentarse. Eso significa que los caballos permanecen ensillados para el que tenga ganas de dar una vuelta, y la visita al castillo se realiza a la hora que desee el visitante, al que se le entrega una hoja con la historia del lugar. Detrás de las torres, asoma un bosque de 60 hestáreas también diseñado por Thays que hace las delicias de los paseantes. Los senderos cubiertos de hojas, encerrados por las copas de los árboles, conforman un laberinto en el cual es muy sencillo y agradable perderse.

Tanto el almuerzo como la cena se realizan en el comedor principal, que fue el galpón de acopio de lana. Antigua estancia modelo, contaba con 12.000 hectáreas, de las cuales hoy quedan 350.

DELICIAS CASERAS

Silvia Rocha enseñó algunos platos a las cocineras de La Candelaria. Cuando hay mucha afluencia de público, vuelve a supervisar la comida. Pero hoy Azucena Banegas y sus ayudantes hacen todo por su cuenta. Las empanadas, los alfajores y la pastafrola de membrillo y batata para la merienda. O el postre Candelaria, que lleva tres capas de vainillas, crema pastelera con duraznos, crema chantilly con chocolate y frutillas, merenguitos y dulce de leche.

También es delicioso el flan con salsa de caramelo, que no es cualquier flan. Es de esos que los niños se tiran al piso de puro contentos.

Los shows folklóricos se realizan los fines de semana largos. El resto del tiempo, el visitante marca los ritmos de las actividades, sin nadie que le esté diciendo qué hacer y a qué hora. Se puede andar en sulki, a caballo, en carruaje, jugar al polo, voley, tenis o sapo, descansar o contemplar el bellísimo paraje.

CÓMO LLEGAR

A una hora, 20 minutos de Buenos Aires, para llegar a la estancia La Candelaria hay que tomar la autopista Riccheri y doblar a la derecha, 3 km antes de llegar al aeropuerto en el km 26, salida Ezeiza-Monte Grande por las rutas 52-205-63. La misma autopista se transforma en la ruta 205, luego de una rotonda de distribución. Por la ruta 205 hay que seguir hasta el km 114, 5. Allí, pasando el poste de S.O.S., hay que doblar a la derecha por el camino de tosca mejorado que ingresa al establecimiento. También se puede llegar en combi, que parte de Congreso cada una hora desde las 8.30, o desde el shopping Alto Palermo, cada dos horas a partir de las 8, por $ 12.

DATOS ÚTILES

La estancia La Candelaria queda en la ruta 205, km 114,5, partido de Lobos, y el telefax es el 02227424404/494132. E-mail: lacandelaria@isei.com.ar

Es importante hacer la reserva por teléfono porque si no, no logrará entrar a la estancia. Seguridad las 24 horas.

En Internet: www.lacandelaria.com.ar

Fuente: Artículo de http://www.lanacion.com.ar

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