El descubrimiento de Egipto. Champollion y la piedra Rosetta. Por Will Durant

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champillion5La recuperación de Egipto es uno de los capítulos más brillantes de la arqueología. La Edad media conocía a Egipto como una colonia romana y una colonización cristiana; el Renacimiento suponía que la civilización había empezado con Grecia; aún el siglo de las luces, si bien se ocupaba inteligentemente de la China y la India, no sabía nada de Egipto más allá de las pirámides. La egiptología fue un subproducto del imperialismo napoleónico. Cuando el gran corso condujo una expedición francesa a Egipto en 1.798, llevó consigo cierto número de dibujantes e ingenieros para que explorasen el terreno y confeccionaran mapas del mismo y dejó sitio también para algunos eruditos absurdamente interesados en Egipto por amor a una mejor comprensión de la historia. Fué este grupo de hombres el que primero reveló los templos de Luxor y Carnac al mundo moderno; y la detallada “Description de l’ Egipte” (1.809-1.813), que preparó para la Academia francesa, fue la primera piedra del estudio científico de esta civilización olvidada.

Durante muchos años, sin embargo, les fué imposible leer las inscripciones que se conservaban en los monumentos. Típica del temperamento científico fué la paciente devoción con que Champolión uno de esos “savants”, se aplicó a descifrar los jeroglíficos.

Piedra RosettaEncontró por fin un obelisco cubierto con una de tales “inscripciones sagradas” en egipcio, pero que llevaba en su base una inscripción griega que indicaba que lo escrito se refería a Tolomeo y Cleopatra. Conjeturando que dos jeroglíficos, con óvalo real, a menudo repetidos, eran los nombres de esos soberanos, determinó por tanteo (1.822) once letras egipcias; esta fué la primera prueba de que Egipto había poseído un alfabeto. Luego aplicó este alfabeto a la gran losa de piedra negra con que las tropas de Napoleón habían tropezado en la desembocadura del Nilo, junto a Rosetta. Esta “piedra Rosetta” (actualmente en el Museo Británico) contenía una inscripción en tres idiomas: el primero en jeroglíficos, el segundo en “demótico” (la escritura popular de los egipcios) y el tercero en griego. Con su conocimiento del griego y las once letras determinadas en el obelisco, Champollion, después de más de veinte años de trabajo, descifró toda la inscripción, descubrió todo el alfabeto egipcio y abrió el camino para la recuperación de un mundo perdido. Fue esto una de las cumbres en  la historia de la historia.

Fuente:  Durant, Will. “Nuestra herencia oriental”. Ed. Sudamericana. Bs As, 1.959

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