Táctica y estrategia del genial Anibal Barca

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La Batalla de Cannas (II) – Estrategia y Táctica: Aníbal versus Roma:

Índice de Artículos
La Batalla de Cannas (II)
Fuentes Historiográficas de la Batalla de Cannas
De porqué Aníbal necesita entrar en Batalla
El Día de la Batalla
Estrategia y Táctica: Aníbal versus Roma
Desenlace final

Estrategia y Táctica. Despliegue de los ejércitos en el campo de batalla.-
Así pues Varrón es el primero despliega su ejército,  de la siguiente manera:
1) La infantería formando una gran columna en el centro, si bien manteniendo la estructura habitual hasta entonces de vélites, hastati y triarios según ese orden, uno tras otro, pero reduciendo los espacios entre los cohortes y reduciendo por tanto su extensión sobre el terreno a lo ancho, formando una larga columna en dirección al enemigo, dotándola de una gran profundidad.
2) La caballería al mando del cónsul Emilio Paulo junto al margen del río, en el ala derecha.
3) La caballería a su mando queda situada en el ala izquierda del ejército. 

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¿Qué era lo que buscaba Varrón con esta disposición? En principio se trata del tradicional despliegue del ejército romano, con la infantería como cuerpo principal y la caballería protegiendo los flancos. Pero en este caso Varrón, tal y como dice Polibio había reducido los espacios entre los cohortes, agolpando toda su infantería (menos dos legiones, unos 10.000 hombres que quedaron de reserva) en el centro en una estrecha franja de terreno en comparación con lo que habitualmente se hacía, que era ocupar una mayor extensión de terreno que pudiera permitir la retirada de los hombres que estaban en primera línea y permitir la incorporación de tropas de refresco. No en vano, esta manera de batallar, sustituyendo los hombres de atrás a los que estaban en primera línea, era una de las claves que dotaba al ejército romano de una gran contundencia y eficacia, porque de esta manera, con el relevo, los hombres que estaban en primera línea siempre estaban frescos en el combate. Sin embargo, con la distribución de Varrón, este intercambio entre líneas se dificultaba. Probablemente es consciente de ello, pero lo arriesga todo a su intención original, su objetivo estratégico: Romper el frente cartaginés y dividir el ejército de Aníbal en dos, penetrando con toda su columna de infantería en las líneas enemigas. Seguramente Varrón es consciente de que la “debilidad” del ejército de Aníbal se encuentra en su infantería, ya que la caballería cartaginesa es notablemente superior a la romana. Es por ello que trata de centrar sus fuerzas en romper el centro de la infantería enemiga, la única línea que en principio parece vulnerable de Aníbal.
Tras ello, Aníbal realiza su despliegue, que consiste en lo siguiente:
1) Caballería íbera y gala en el flanco Izquierdo, junto al río, comandada por Asdrúbal, enfrentada por tanto al cónsul Emilio Paulo.
2) Caballería númida, comandada por Maharbal, en el ala derecha, enfrentada por tanto por Terencio Varrón.
3) En los flancos, infantería africana, vestidos con armadura romana, obtenida de las batallas y victorias anteriores (Trebia, Trasimeno, etc) y con grandes lanzas.
4) Centro, infantería íbera y gala, cada unos con sus armas propias, formando una línea convexa de cara al frente enemigo, media luna.

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Aníbal, aunque no lo dice expresamente Polibio, tenía que colocarse en el centro, cerca de la línea clave de batalla, pues es vital que controle las maniobras de esta parte de la infantería. Además, Polibio relata, como cuando Emilio Paulo acerca a apoyar a los hombres del centro, Aníbal  se encontraba allí, por lo que indirectamente marca su posición.
¿Porqué escoge Aníbal esta disposición? Ya comentamos que la batalla tiene lugar entre dos ejércitos, uno con el doble de efectivos que otro, en terreno abierto, donde Aníbal no puede realizar ningún tipo de estratagema que aproveche el terreno, como si ocurrió en enfrentamientos anteriores. Lo lógico es que si dos ejércitos, ambos preparados, uno con el doble de hombres que el otro, se enfrentan, es que el vencedor sea el que tiene mayor número de efectivos si la lucha se lleva a cabo en terreno abierto (no contamos con los casos de Maratón y Gaugamela, entre otros, puesto que las diferencias entre los guerreros de unos y otros es considerable, aunque el número de persas excediese en 5 a 1 a los griegos). Aníbal es consciente, como hemos dicho, que el cónsul Varrón, que comandaba aquella mañana a los romanos, es impulsivo e impetuoso, y que muy posiblemente tratase de atacar su frente con todo lo que tenía, lo cual se vio confirmado por su despliegue en el terreno. La famosa línea de media luna que conforman los iberos y galos, que Polibio a tribuye a una formación específica deseada por Aníbal, ha tenido distintas interpretaciones. Diversos historiadores consideran que Polibio le da a ello una importancia mayor que la que tiene y que no se trataba más que de la disposición del frente en base a cualquier accidente geográfico del terreno que le daba esa configuración. A mi entender ello no es así. Parece fuera de toda lógica que Aníbal vaya a situar su línea clave (si se vine abajo, se acabó) en base únicamente a un accidente del terreno que le diese esa especial configuración. Creo realmente que Aníbal exacerba aún más el deseo de Varrón de acometer su frente con toda la infantería, ya que al dar esa configuración a su línea de ataque, forma una especie de cuña, lo cual parecería  indicar que pretende desbaratar y romper el frente romano. (La formación en cuña se utilizaba para romper las filas enemigas, cosa bien conocida y utilizada por los romanos, como describe Vegecio en Re Militaris) Así pues, parece favorecer aún más que Varrón concentre sus tropas en el centro.
Cuando comienza la batalla en juego ambas infanterías y las caballerías de las alas junto al río. Tanto los vélites (infantería ligera romana) como la caballería romana son vencidos por las fuerzas cartaginesas. Veamos porqué. En el centro cartaginés están iberos y galos. Por Polibio sabemos que ambos, con sus ropajes y armas propias y la algarabía que formaban, causan temor a los romanos. Vegecio tiene también en cuenta que tanto iberos como galos aterrorizaban a los romanos, los unos por su fuerza y valor, y los otros por su envergadura. Los iberos además portaban como arma  la falcata, un arma de doble filo que podía apuñalar y dar tajos. A partir de esta época, los romanos adaptaran su gladius a este tipo de arma, denominándose gladius hispaniense. Así pues, se enfrentaban unos hombres, los vélites, que aún no acaban de llegar a la madurez, con escasa experiencia y escasos pertechos, con armas inferiores a los de sus oponenetes y con menor experiencia. Además, según relata Polibio, tanto ellos como la caballería se olvidan de luchar al modo romano, luchando “como bárbaros”. La lucha al modo romano, atacando y retrocediendo, concedía refresco a los hombres y les permitía conservar su formación. Al  luchar de otro modo, su ventaja, su orden, se desvanece, quedando en una lucha entre hombres de igual a igual, en donde el vélite no tenía ninguna posibilidad, al igual que la caballería romana, muy inferior a la de sus enemigos.Por otro lado, parece ser que Aníbal ha tenido en cuenta que el viento aquel día va a soplar del suroeste, lo que afectará directamente a los romanos, que tendrán que soportar todo el polvo que se levanta en las refriegas directamente, además de tener la visión mermada por el mismo. Así pues,perece casi todos la infantería ligera (vélites) y caballería romana  (Ver figuras)
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Entonces entra en juego la infantería pesada, los hastati (Asteros) y los princeps, y empieza a ceder la línea central cartaginesa formada por galos e íberos, no sólo “por el peso de las legiones” como dice Polibio, sino porque a diferencia de los hastati, esta línea, por su poca profundidad y modo de combate, no tenía refrescos, y ya habían combatido contra los vélites. Además, es aquí el momento clave del plan de Aníbal, pues es de suponer que comienza un retirada controlada, atrayendo a las legiones para que penentren cada vez más en el fondo del saco. A la vez, la caballería numida, con  Maharbal, contiene a Varrón sin conseguir derrotarle. Podemos ver en el texto, como Polibio minimiza este éxito de Varrón, ya que éste aguanta al peso fuerte del ejército de  Aníbal, su caballería africana, mientras que Emilio Paulo no ha podido hacer lo mismo con Asdrúbal, el cual, una vez que ha acabado con la caballería del ala derecha romana, rodea la formación del ejército romano y ayuda a la caballería númida, poniendo en fuga a la caballería del ala izquierda romana, con Varrón a la cabeza.

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Es el principio del fin. Al huir Varrón, ambos flancos quedan desguarnecidos para el ataque de la caballería cartaginesa. Las legiones son “conducidas” poco a poco hasta donde Aníbal quiere, cada vez más al fondo de la formación. Cuando esto es así, las tropas africanas que aguardabanen los flancos sin luchar, empuñando picas, se cierran sobre el ejército romano, mientras que la caballería cartaginesa hostiga la retaguardia de las legiones y auxilia al resto de la infantería, por lo que el ejército romano se ve finalmente rodeado. Los hombres apenas pueden moverse de su posición y no guardan su orden de batalla, combatiendo hombre contra hombre. Hay que considerar ahora que los romanos habían hecho una larga caminata hasta Cannas para luchar, que durante el camino son hostigados por los hombres de Aníbal y que éstos apenas les dejan recuperarse cuando acampan junto al río para que  tomen agua con tranquilidad. La moral y la resistencia de los romanos, que han visto como uno de sus comandantes ha huido y el otro cónsul acaba de fallecer en primera línea (concedámosle a Polibio que sea así, pero ya anteriormente había dicho que la caballería había sido aniquilada, así que resulta difícil de crear que Emilio Paulo alcanzara la primera línea de combate, a caballo, entre las apretadas filas romanas). En estas circunstancias la lucha hombre a hombre, entre enemigos igualmente pertrechados y sin orden de combate alguno, es claramente favorable a los cartagineses, mientras que el grueso del ejército romano permanece en el centro sin poder hacer más que lanzar piedra o alguna lanza que aún les quede, mientras además ha de soportar ondanadas de proyectiles de los hombres de Aníbal.

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Mueren también los cónsules anteriores, Atilio y Servilio.  La caballería númida persigue y da muerte a la práctica totalidad de la caballería auxiliar romana, salvo a unos pocos, entre los que se encuentra el cónsul Varrón. Todos los romanos encerrados en la “tenaza” de Aníbal son pasados a cuchillos, menos una minoría que son retenidos como rehenes para exigir rescates.

 

Fuente:www.nreda2.com

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