Identidades laborales de los docentes: debates y perspectivas. Por Karina A. Barrera. Quinta Parte

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5. Factores que inciden en la construcción de la identidad laboral de los docentes

Para estudiar las identidades laborales docentes es necesario reconocer, como punto de partida, tres de sus rasgos centrales. Estos rasgos aluden a su carácter de construido, su variabilidad histórica (que se expresa en una síntesis de cambio y sedimentación) y la necesidad de una lectura situada de las identidades.
Concebir a las identidades como constructos que se transforman a lo largo del tiempo implica preguntarse qué factores inciden en tal construcción, transformación y permanencia. Proponerse identificar y analizar los factores que inciden en la construcción de la identidad laboral de los docentes, implica recuperar los aportes de Dubar quien sostiene que la identidad laboral se construye a partir de dos procesos. El primero alude a la atribución de identidad por parte de agentes o instituciones que interactúan en este caso con los docentes. El segundo, comprende el papel activo del sujeto docente en el proceso de incorporación de tal atribución, mediante estrategias de aceptación, re significación, rechazo o construcción de alternativas identitarias propias.
La historia colectiva incorporada de la docencia es el primer factor a considerar, ya que el pasado de la docencia en general y su origen en particular incide de manera sustancial en la construcción identitaria. Las primeras experiencias constitutivas de la docencia tienen un peso significativo que conforman el núcleo duro de la identidad tradicional, que suele naturalizarse y despolitizarse. De modo tal que perdura en el tiempo y suele ser idealizado.
Asimismo, las identidades de los docentes se construyen y reconstruyen en los albores de diversos procesos socioeconómicos y, a su vez, estos sujetos son partícipes activos de tales procesos. Entonces, el segundo factor a considerar son las características del entramado social en el que se desarrolla la identidad. Este factor explica la necesidad de una lectura situada de la construcción identitaria, puesto que en ella inciden aspectos del terreno educativo, económico, político, social, cultural y religioso. En verdad, todos los sucesivos factores forman parte de uno u otro aspecto de dicho entramado social. Por ello, este factor es una apreciación general que abre el terreno para indagar en el resto de los elementos involucrados en la construcción en cuestión.
En tercer lugar, y a partir de lo mencionado, los períodos de crisis socioeconómica y educativa son un factor sustancial dentro del contexto

macrosocial que incide en la definición de las identidades laborales de los docentes. La historia reciente de nuestro país da cuenta de la nodal incidencia de los períodos de crisis en la construcción identitaria. La crisis y las reformas estructurales implementadas en la década del „90 en Argentina evidencian tal afirmación.
Las instituciones educativas, los docentes, los estudiantes y los aspirantes a la docencia se ven atravesados por la crisis y sus consecuentes cambios. Los cambios en las condiciones materiales de existencia, las transformaciones tecnológicas, las modificaciones en el sistema educativo y los cambios en los espacios de socialización son algunos de los elementos que participan en la crisis y en la reforma; estos deben considerarse al momento de entender la conformación de la subjetividad de los docentes en relación con su trabajo.
El cuarto factor es la política educativa y sus consecuentes cambios en el sistema educativo. La política educativa excede la mera lectura del marco legal de un período determinado, ya que implica comprender las disputas que se generan por imponer un determinado proyecto educativo. En esta disputa coexisten, con diferente grado de poder, proyectos de diversa índole y perspectivas político-ideológicas. Las leyes educativas y las reformas que éstas pretenden realizar, se construyen e implementan en el marco de determinadas relaciones de poder, y en ellas se materializa la lucha por imponer significados, se disputa allí también la hegemonía.
La forma en que se elabora, implementa y evalúa la política educativa en general y la legislación en particular repercute en la identidad laboral de los docentes. El marco legal vigente en un período imprime características al sistema educativo en cuanto a aspectos de diversa índole como ser en la obligatoriedad, financiamiento, tipo de gestión, estructura del sistema educativo, derechos y deberes de los docentes, mecanismo de evaluación, entre otros aspectos. Estos aspectos llevan explícita o implícitamente ciertos atributos que se pretenden difundir para configurar la identidad laboral de los docentes. No solo desde lo que expresa la ley sino también mediante los mecanismos de elaboración de las reformas educativas y el grado de participación del colectivo docente en ella.
Los docentes pueden participar en la elaboración de la política, resistirse a la implementación de determinados proyectos o aceptar su posición de mero

ejecutor de la legislación. Las identidades laborales de los docentes que predominan en un momento determinado pueden facilitar u obstaculizar la elaboración e implementación de determinados proyectos políticos dado que los docentes desarrollan estrategias identitarias frente al cambio que pueden ser de aceptación o resistencia.
Los sindicatos docentes representan el sexto factor puesto que las formas en que se organizan los docentes son un aspecto central a considerar en relación con su identidad laboral. El sentimiento de pertenencia a un colectivo es un elemento sustancia para la organización de un determinado sector social. Por ello, existe una mutua incidencia entre las formas en que los sujetos se definen dentro de una categoría social y sus formas de organización colectiva.
Las características de las organizaciones del colectivo docente, las formas de accionar, los reclamos que plantean, los derechos que defienden, los espacios de participación que se les reconocen y aquellos por los que aun pelean son todos aspectos que se vinculan con la identidad laboral de los docentes. Asimismo, las organizaciones de diversos movimientos sociales inciden en la identidad docente, junto con los sindicatos del sector.
En este factor resulta interesante analizar el vínculo entre identidades laborales y las diversas formas de organización docente, los diversos sindicatos, líneas políticas, formas de organización y vínculos con el Estado. Y, al interior de las organizaciones, resulta sustancial analizar qué sucede con las identidades laborales de quienes desempeñan diversos roles dentro de ellas.
El séptimo factor alude a las características específicas de la institución educativa y las condicionales laborales de los docentes en un momento dado. Las peculiares características del hacer cotidiano con un conjunto de sujetos que forman una institución educativa se vincula con la identidad que el docente construye y, a su vez, la identidad del docente imprime una impronta particular a la dinámica institucional. Los rituales, el vínculo con los estudiantes, con los compañeros docentes, con el personal jerárquico, con la comunidad educativa y con el conocimiento se interrelaciona con la identidad. Este vínculo es construido a la vez que construye a la identidad laboral del docente. Es decir, el propio espacio concreto de trabajo es una instancia fundamental de estudio en relación con la identidad.

La construcción identitaria del docente no incluye solo factores que suceden a partir de su incorporación en los espacios de trabajo. Por el contrario, el octavo factor comprende las experiencias biográficas previas a la inserción laboral de los docentes. Tales experiencias aluden a la biografía escolar de los docentes y a su formación específica en institutos de formación docente. La biografía previa ofrece un aprendizaje en situación, ya que los sujetos en nuestro tránsito por el sistema educativo desde el nivel inicial construimos un sentido particular asociado al trabajo docente que puede perdurar en el tiempo como modelos a seguir o a deconstruir. A esto se suma que la formación docente es una instancia central de formación de identidad en su totalidad y el período de residencia es un momento de sustancial peso en esta formación. Los cambios en la formación docente conllevan modificaciones en los atributos identitarios de este grupo.
Por último se destaca la protagónica incidencia de un elemento que estuvo presente en todos los factores mencionados: El Estado, al reparar en el papel central desempeñado por éste en tanto agente de asignación de identidad.
En el marco de determinadas relaciones de poder no todos los sujetos o grupos sociales tienen la misma capacidad/posibilidad/recursos para difundir sus formas de entender la docencia en particular y la sociedad en general. Financiar, formar, seleccionar y regular al colectivo docente son algunos elementos que visualizan el poder del Estado en tanto capacidad de incidir en la conformación identitaria de los docentes. Desde los orígenes del sistema educativo, en un contexto de consolidación del Estado Nacional y de un fuerte monopolio de este Estado en el campo educativo, es posible comprender cómo ha sido este agente social quien atribuyó una determinada identidad al colectivo docente. A lo largo de la historia su papel continuó siendo protagónico pero no igual. Es posible identificar en el devenir de la historia argentina diversos cambios en el Estado susceptibles de ser estudiados a fin de determinar los distintos modos de incidir en la identidad del colectivo docente.
Todo lo enunciado en este apartado da cuenta de la existencia de una multiplicidad de factores, con contenido variable, que pueden contribuir a cristalizar las identidades laborales de los docentes tradicionales o a interpelarlas y proponer anti-modelos que impliquen nuevas características

identitarias. Cambio o conservación que se dará en función de las acciones de sujetos sociales activos en interacción con los mencionados factores.
6. Identidad laboral de los docentes: un espacio de disputa y resistencia
Las formas en que los docentes entienden su quehacer y se incluyen en un colectivo de pares repercuten en la capacidad de este trabajador de incidir en la realidad y de delinear itinerarios posibles. Las identidades inciden en la construcción y puesta en marcha de un proyecto educativo en particular y social en general. La disputa por imponer, resistir o construir determinadas improntas identitarias se inscribe en relaciones estructurales que mantiene una relación de interdependencia con las finalidades de la educación, el sentido político de la misma y la concepción de sociedad y Estado en la que ésta se inserta.
En este trabajo se promueve el desarrollo de la identidad del docente como trabajador intelectual. Esto implica que los docentes reconozcan que aquello que realizan a diario en los diversos espacios educativos es un trabajo intelectual y, a partir de allí, habiliten diversos campos de problematización y reclamo. Estos campos implican:
 Analizar el sentido político de su trabajo: reconocer que su quehacer elabora un producto que tienen valor y sentido. El trabajo de enseñar lejos de ser una acción neutral, se vincula con una determinada intencionalidad ideológica en base a la que se pretende construir y formar determinadas subjetividades, mediante procesos de enseñanza y aprendizaje institucionalizados. Analizar el sentido político de su trabajo significa, también, entender que existen diversos sentidos que asumen o podrían asumir el trabajo docente. Esto último habilita a trazar nuevos horizontes posibles en términos de finalidades educativas.
 Interrogarse sobre qué enseñan: implica incluir al curriculum como objeto de estudio y de disputa, reconociendo la tradición selectiva que en él opera. A fin de re-significar el vínculo del docente con el conocimiento.
 Problematizar de qué formas se enseña y con quiénes: este punto incluye en la reflexión las metodologías pedagógico-didácticas de

enseñanza, que inciden en el trabajo docente y forman parte de su identidad. Asimismo implica los vínculos interpersonales en el espacio de trabajo, ya que el “con quiénes” invita a reflexionar sobre el trabajo colectivo, horizontal, participativo o un trabajo jerárquico e individualizante. Ese con quiénes invita a incluir en el debate el vinculo y el papel de los estudiantes y la comunidad educativa en general.
 Incluir el debate sobre las condiciones materiales, laborales y simbólicas: Esto implica el reclamo salarial y lo excede al interrogar sobre cuestiones ligadas al conjunto de condiciones que comprende la labor docente que va de lo salarial, lo vincular, la infraestructura, su capacitación continua y abarca todos los puntos ya mencionados en estos ítems.
 En qué institución y bajo qué gestión: Esto incluye en el debate la defensa de la escuela pública, la posibilidad de llevar allí procesos de cambio social y, también, encuadra la organización docente en una finalidad mayor que comprende la democratización de la educación en tanto derecho inalienable.
 Participación-Autonomía-Control: esta tríada debe articular el debate sobre los puntos precedentes. En tanto comprende reflexionar sobre qué espacios y de qué formas debe participar el docente (en el aula, en la institución, en sus organizaciones sindicales, en el gobierno de la educación en los diversos niveles del Estado.). Implica, también, dotar de sentido el concepto de autonomía y control, delimitar terreno y sentar posición al respecto.
La identidad del docente como trabajador intelectual debería reconocer todos los mencionados campos de reflexión, reclamo y lucha por los derechos implicados. La concepción de docente como trabajador intelectual debe promover el debate en relación con las formas de organización de tal grupo social, a fin de generar procesos colectivos de demanda y construcción de nuevos itinerarios educativos.
La organización sindical y la identidad del trabajador deben pensarse de manera conjunta. Quiénes somos, con quiénes nos organizamos, para qué y cómo lo hacemos son interrogantes que van de la mano. El estudio de las identidades laborales de los docentes es una contribución significativa para la

organización gremial de los docentes. Reconocer las diversas identidades que coexisten conflictivamente en el sentido común de los docentes, conocer la heterogeneidad identitaria imperante y analizar los diversos factores que inciden en la construcción identitaria son aspectos insoslayables para repensar los modos de organización de los colectivos representativos del grupo social en cuestión y la consecuente elaboración de proyectos de los trabajadores de la educación en relación con el resto de los trabajadores.
La dupla tipo de identidad – modalidad de organización colectiva, debe complejizarse y transformarse en una tríada de reflexión para la actualidad. Esta tríada comprende: identidad laboral – modalidad de organización – vínculo con el Estado. Reconociendo al Estado como un espacio de disputa para modificar la correlación de fuerzas y promover el desarrollo de proyectos que tiendan a construir otro Estado posible.
Las identidades laborales son hoy un campo de disputa, una arena de debate. Y requiere de la participación del colectivo docente para la construcción conjunta de identidades que se opongan a los significados histórica y arbitrariamente difundidos por sectores hegemónicos, que distan de representar al colectivo docente. La consolidación de un sujeto político que se organice en pos de un proyecto determinado, requiere de imaginar y concretar nuevos itinerarios identitarios.
Ningún proyecto educativo se implementa por sí solo, por el contrario su construcción e implementación requiere de sujetos políticos organizados que se reconozcan como parte de un colectivo con determinadas características comunes y, también, heterogéneas en su interior. Por ello, todo proyecto educativo contra-hegemónico, que pretenda contribuir al cuestionamiento y ruptura del actual sistema capitalista y a la democratización de la educación, deberá considerar a las identidades laborales de los docentes como un aspecto sustancial de reflexión y acción.
Bibliografía
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Fuente: UNLu-SUTEBA

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