Friedrich List. Por Por Luis Edgar Schmid.

Autores

En Alemania esto empezó en Economía con Friedrich List (1789-1846), emigrante a EEUU donde conoció las ideas proteccionistas de Alexander Hamilton [3]. A su regreso se convierte en profesor de la Universidad de Tubingen, un fundador de la Escuela Histórica alemana, y escribe sus obras [4].
La Escuela se llama Histórica porque propone no enzarzarse en los postulados de Adam Smith sino cotejar lo que él dice con la historia real de Inglaterra, de cómo llegó a ser desde una “Patagonia del Mar del Norte”, mera factoría hanseática, a poder imperial a contramano de lo que propone Smith, empleando el Poder Nacional y así creando la burguesía necesaria, y sin confiar para nada en la “mano invisible” liberal sino en el “puño nacional”.
List denuncia a Adam Smith como “conquistador más peligroso que Napoleón”, como Inglaterra, alcanzado el “techo” del imperio, retiraba la escalera para impedir que otros suban. Y la forma de hacerlo era ocultar su propia historia “real”, mientras difundía y adormecía a las demás naciones y pueblos con una “Teoría” (A. Smith), que nada tiene que ver con la historia real.

List estudió naciones y burguesías desde el siglo XIII: italianos y en especial venecianos, la Liga Hanseática, holandeses, ingleses, españoles-portugueses, franceses, americanos y hasta rusos.
También cómo italianos y hanseáticos, con las burguesías más avanzadas y ricas de su tiempo, cayeron al no ver la necesidad de construir Poder Nacional, un Estado que los uniera, y luego cayeron perdiendo sus riquezas, cómo los holandeses dieron prioridad a la riqueza frente al Estado y su poder militar, y luego perdieron en las guerras anglo-holandesas las ventajas conseguidas.

También vio como Inglaterra es un continuo reciclado de Poder Político en Poder Económico y este a su vez en Poder Político (y militar), cómo, cuando tiene que decidir entre Poder Político y Poder Económico, opta por el primero hasta que se vuelve lo suficientemente fuerte en lo interno para salir a competir por el segundo. Y escribía List:

El Poder es más importante que la riqueza. ¿Y por qué? Simplemente porque el poder nacional es una fuerza dinámica por la que se abren los nuevos recursos productivos y porque las fuerzas de producción son el árbol en el que la riqueza crece, y porque el árbol que lleva la fruta es de valor mayor que la propia fruta.El Poder tiene más importancia que la riqueza porque una nación, por medio del poder, no sólo se permite abrir nuevas fuentes productivas, sino de mantenerse en posesión de la riqueza anterior y la recientemente adquirida, y porque la marcha atrás del poder — a saber, debilidad — lleva a la renuncia de todo lo que nosotros poseemos, no solo de riqueza adquirida, sino de nuestros poderes de producción, de nuestra civilización, de nuestra libertad, incluso de nuestra independencia nacional, a manos de aquéllos que nos superan en poderío, como es atestiguado abundantemente por la historia de las repúblicas italianas, de la Liga Hanseática, de los belgas, los holandeses, los españoles y los portugueses.” [5]

Es la descripción más gráfica: el árbol del Poder Nacional y los frutos de tenerlo (riquezas entre otros). Los argentinos estamos como quien no supo o no pudo defender el árbol y lamenta que las frutas se pudren en el suelo. Las frutas no sólo son riquezas sino todo lo que comprende el Bien Común: solidaridad, justicia social, subsidiariedad, derechos humanos y sociales, y sobre todo libertad, no la “liberal” sino libres de pobreza, de falta de trabajo, de techo, de educación, de salud, libres de exclusión y marginalidad, de falta de futuro, de opresión y lo que significa el destino neo-colonial, la Dependencia que día a día entra en nuestra casa en mil formas.

Desde que San Martín enfrentó a Rivadavia (8 oct 1812), el choque Nación-Mercado es la constante de nuestra historia, y que esa bandera no cambia sino el abanderado quién cae y es reemplazado (Rosas, Yrigoyen, Perón).

El motor de lo anti-nacional, la tala del árbol nacional, es exacerbar el individualismo y ofrecer la frutas sin árbol. Como siempre lo nuestro, también en distintas expresiones – vestidos de civil, uniforme o sotana – es la defensa del árbol, superar lo individual y poner el Bien Común de la Patria y el Pueblo por encima de todo interés individual y egoísta.

Fuente: http://www.rodolfowalsh.org

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