Romance del Conde Arnaldos. Reproducción y análisis

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Romances – Análisis del Infante Arnaldos

ROMANCE DEL INFANTE ARNALDOS
¡Quién hubiera tal ventura
sobre las aguas del mar
como hubo el infante Arnaldos
la mañana de San Juan!
Andando a buscar la caza
para su falcón cebar,
vio venir una galera
que a tierra quiere llegar;
las velas trae de sedas,
la jarcia de oro torzal,
áncoras tiene de plata,
tablas de fino coral.
Marinero que la guía,
diciendo viene un cantar,
que la mar ponía en calma,
los vientos hace amainar;
los peces que andan al hondo,
arriba quieren andar;
las aves que van volando,
al mástil vienen posar.
Allí habló el infante Arnaldos,
bien oiréis lo que dirá:
– Por tu vida, marinero,
digasme ora ese cantar.
Respondióle el marinero,
tal respuesta le fue a dar:
– Yo no digo mi canción
sino a quien conmigo va.
Este romance se podría situarse dentro de los romances novelescos, ya que desarrolla un tema imaginativo. Existen diferentes versiones del mismo que se conservan incompletas, y dos de ellas acaban con un corte repentino que crean una tensión poética. La versión manejada por Menéndez Pidal fue divulgada por cancioneros del siglo XVI. Este romance tiene una rima de asonancia aguda en “a”.
Se puede dividir el mismo en tres parte: en principio, la presentación de Arnaldos; luego la descripción de la nave, del Marinero y los efectos de su cantar; y por último el diálogo entre Arnaldos y el Marinero.
En los primeros dos versos se plantean dos elementos que contribuirán a crear el clima misterioso del romance y a sugerirnos la idea de un cambio. Estos dos elementos están dados en las palabras “ventura” y “mar”. “Ventura” significa futuro, felicidad, contingencia o casualidad, riesgo, peligro. Cualquiera de estos términos nos sugieren un cambio, tanto para bien como para mal. Un pasaje de un estado a otro. En relación con esto, el elemento “mar” simboliza el pasaje entre la vida y la muerte. El mar es la fuente de vida y el final de la misma. Dice Cirlor que volver al mar es como retornar a la madre y por lo tanto, morir, dado que la madre da la vida y suelta a su cría para que crezca independiente de la madre. Si volvemos a la madre, morimos en cuanto al concepto de vida, porque ya no crecemos. Esto se mantendrá a lo largo de todo el romance ya que en este clima de misterio, nunca se sabrá si la “ventura” del infante es la muerte o el cambio de vida. Si suponemos que es la muerte, podríamos comparar la imagen de éste romance con la de otros. Por ejemplo en el “Enamorado y la Muerte”, ésta es una mujer joven “blanca” y “fría”, sin embargo aquí es un Marinero que canta deleitosamente y atrae magnéticamente a su entorno. La imagen del Marinero sugiere el viaje, y también la posibilidad de conocer otros mundos.
En los primeros versos, se nos presenta al protagonista y se nos ubica en un determinado tiempo (“la mañana de San Juan”) y lugar (“Sobre las aguas del mar”). Ambas circunstancias determinarán el futuro de Arnaldos. Él parece encontrarse allí de casualidad, se presenta haciendo otra cosa, pero algo lo distrae de quehacer, algo interfiere, y lo seduce de tal manera que hace que cambie radicalmente de vida.
El narrador, en este romance, se presenta en tercera persona y narra los hechos objetivamente sin adentrarse demasiado en la intimidad de los personajes, pero llenando el poema de tal sensualidad en las imágenes que el mismo lector (o espectador) se ve seducido como Arnaldos.
La referencia al tiempo “la mañana de San Juan” es habitual en el romancero. Este día dedicado a este San Juan Bautista es festejado en España todos los 24 de junio. Según la tradición popular en él suceden hechos inexplicables, cargados de gran misterio. No es en cualquier momento que se escucha ese canto. Esta referencia anuncia el clima sobrenatural del Romance. El español que escucha sobre ese día, sabe que algo extraño va a pasar.
Arnaldos se presenta abruptamente, y en acción. Nada sabemos de él más que lo que está haciendo: buscando la caza para alimentar a su halcón. Su actividad es terrestre. En la Edad Media el hombre noble está muy apegado a la tierra, y el peor castigo para un noble del medioevo es el destierro. La tierra, el honor, la vida tienen la misma importancia. Lo que el Marinero propone es algo radicalmente opuesto a la vida del infante, y el seguirlo implica su vida misma, de ahí la relación Marinero/muerte. Si el noble es apegado a su tierra, y por lo tanto sedentario, el Marinero ofrece un mundo desconocido y de constante movilidad.
La siguiente parte del romance está dedicada a la descripción de la galera, y del cantar. De la misma manera que nada sabemos de Arnaldos físicamente, tampoco sabemos del aspecto físico del Marinero. Pero antes que él aparezca, aparece la galera y su canto, porque serán estos elementos los que lo seducirán.
Es interesante ver que esta galera es la que se acerca a la tierra como buscando embelesar a los que allí se encuentran. No es el infante el que va a ella, sino que es ella la que la sorprende “vio venir una galera/ que a tierra quiere llegar”. Como la muerte misma, no se supone que el hombre deba ir a buscarla, sino que es ella la que acerca a nosotros, mostrándonos así que no decide el hombre su hora. Sin embargo, en este caso, el hombre tiene la posibilidad de elegir si subir o no. Hay en este concepto de muerte (si seguimos la línea del Marinero como figura de la muerte) la idea de el hombre eligiendo cuando llega la hora, y no como en el “Enamorado y la Muerte”, donde no hay posibilidad de elección. Por otra parte aquí la muerte seduce, allí cumple la sentencia inapelable de Dios.
La descripción de la galera está cargada de suntuosidad. Este es un procedimiento estilístico que caracteriza a los romances, es un recurso estético que sirve para esmaltar el sencillo lenguaje poético. Esta suntuosidad va acompañada de un abanico de colores y texturas donde predominan las imágenes visuales y táctiles. De alguna manera, estas imágenes cargadas de sensualidad anuncian al Renacimiento, dado que en el medioevo no era admisible la exaltación de colores y la luminosidad excesiva. La imagen del barco se presenta de forma grandiosa, mostrando también la pequeñez del hombre, contrastado con esta galera. Sin embargo, los colores que se ven en el barco tiene ecos bíblicos y religiosos. El color de la seda es el blanco que hace referencia a la santidad, a la belleza de la pureza, a lo sagrado. La “jarcia” que son las redes para pescar eran de oro. El oro también hace referencia a lo sagrado, igual que los instrumentos de pesca que recuerdan a la tarea de los apóstoles. Y así también las áncoras (ancla) de plata. Las áncoras son instrumentos que sirven para afianzar al buque cuando está en peligro, y la Biblia, la plata es figura de la palabra de Dios que sostiene al creyente cuando su vida zozobra. Y aún se afirman más estas ideas cuando dice “tablas de fino coral”. La madera, que trae reminiscencias de la Cruz de Cristo, es aquí de coral, y otra vez el color blanco aparece, ahora relacionado al sacrificio de Cristo. Por lo tanto las imágenes suntuosas si bien se apartan de la Edad Media, no lo hacen tanto, al elegir imágenes que no se oponen a la concepción de la época, sino todo lo contrario. La idea de lo divino en esta galera confirma la idea de la muerte. La muerte siembre es algo superior al hombre, y por definición Dios es superior al hombre.
Luego de eso, el “juglar” nos introduce a otro elemento sensorial ahora a través de las imágenes auditivas. Pero más que hablar del cantar, nos hablará del efecto que éste produce.
Pero antes de presentar el cantar, presenta al Marinero como un guía, anunciándolo en su función de guía de Arnaldos. Este personaje es una especie de Caronte estilizado. El barquero Caronte era un personaje mitológico que ayudaba a las almas griegas a cruzar la laguna de Estigia y pasar al inframundo. Si bien este era un personaje temido y monstruoso, acá parece ser un mancebo con un bello cantar. Un cantar que domina al mar y a los vientos, por lo tanto un cantar que tiene un poder “divino”. La música aquí es capaz de dominar las fuerzas incontrolables de la naturaleza, de esta manera se conecta el poder superior y sobrenatural con lo humano y lo natural, por lo menos en apariencia, dado que el Marinero tiene una apariencia humana. Esto también recuerda el mundo griego y el mito de Orfeo, aquel hombre que tenía el poder de conmover a la naturaleza con su canto. Este cantar es el elemento de unión entre el cielo y la tierra. Ese poder trae otro de los elementos más deseados por el hombre: la paz. Con esto también se seduce a Arnaldos.
En los siguientes versos se mencionan a las criaturas que también se seducen por ese canto. Primero se habla de peces y luego de los pájaros. Se respeta el orden que se había establecido “mar”, “vientos” “peces”, “aves”, pero también se respeta el orden de la creación, primero las criaturas del mar, luego las del cielo. Nada se salva de esta seducción, ¿por qué habría de escapar Arnaldos? Todo aquel que escucha este canto, sin importar su naturaleza, queda prendado de él. Ya no quiere andar lejos de él, ya no quiere dejar de escucharlo, y como dirá el Marinero, sólo lo enseña a quien va con él, por lo tanto, es de suponer que estos animales conocen ese canto y por eso ya no pueden apartarse de la galera.
Desde que se menciona el cantar se produce una aliteración de fonemas nasales “n”, “m”:
“diciendo viene un cantar,
que la mar ponía en calma,
los vientos hace amainar;
los peces que andan al hondo,
arriba los hace andar;
las aves que van volando,
al mástil vienen posar.
Esta repetición de sonidos nasales recuerda al cantar de las madres para dormir a sus hijos. Este canto “ritual”, ancestral y tradicional tiene también el efecto mágico de tranquilizar a lo intranquilizable, igual que lo hace el canto del Marinero. El canto adormece, y quien lo escucha se deja llevar por él. Este poder tiene el canto del Marinero, incluso frente al oído de quien escucha el poema.
La última parte de este romance corresponde al diálogo que mantienen los personajes. Comienza a hablar el infante y el juglar anuncia quién está hablando. Esto no es habitual en él. Normalmente por la situación se descubre quien es el qué habla. En este caso, como forma de crear un clima sentencioso, se nos comunica quien tiene la palabra. Lo mismo hace con el Marinero cuando responde al pedido del infante.
Es interesante ver que en las palabras del infante pide “por tu vida, el marinero”. Esto resulta curioso si se tiene en cuenta que la respuesta del Marinero será la vida del infante Arnaldos. Es decir, al convidarlo a que con él vaya si quiere conocer su cantar, le está pidiendo que deje la vida que lleva y lo acompañe. Le está pidiendo su vida a cambio del cantar. No es la vida del Marinero la que está en peligro, sino la del infante. Pero en el final del romance, por su condición de abrupto no tenemos claro cuál es la decisión de Arnaldos. No se sabrá si Arnaldo elige ese cambio, y si en realidad puede elegir, ya que sólo el hecho de haber escuchado su canto, tal vez lo condene a seguirlo
Lo cierto es que a diferencia de otros romances, aquí existe por lo menos, desde lo textual, la voluntad de permitirle al hombre la toma de una decisión. Aunque es cierto que ese cambio (¿o tal vez la muerte?) atraen como ese cantar. La muerte como un descanso ya se leía en las Coplas de Manrique, cuando dice:
“así cuando morimos
descansamos” (copla 5)
Trabajo realizado por la Prof. Paola De Nigris
Fuente: paola-literatura blogspot.com.ar

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